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Nagua, Matancitas y el turismo en Semana Santa o el negocio del capa-perro

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El acordeón de Tatico retumba en las bocinas, “la vieja de ahora, si son egoíta, le quitan lo novio, ay ay ay ay, a la jovencita, a la jovencita le quitan lo novio” se escucha desde que nos vamos acercando a la entradita de la famosa Poza de Bojolo después de comprobar que en Los Gringos no cabe “un mandao”, por lo menos en la poza hay mejores instalaciones donde uno sentarse y tirarse par de frías (porque los nagueros no vamos a la playa a bañarnos) ,baños, parqueos organizados, duchas, pensamos…pero que va, desde que doblamos la curvita cuento por docenas los minibuses del Cibao Central que traen a los excursionistas, en decenas de miles se calculaban los visitantes este Sábado Santo de 2017.

Una vez en el parqueo hay que subir la voz porque el “quiero raboooooo” de Anthony Santos ensordece a la multitud, doy un vistazo a todo alrededor mientras nos adentramos en la playa, mucha gente, lo mismo de siempre, todo el mundo lleva sus sillas, su romo, su comida, su neverita, hacen una ronda, los bultos recostados de las matas de coco, olor a grasa, a espaguetis, pollo frito, carne guisá, pan con salami para “mientras tanto”, bajo la gran terraza que sirve de pista de baile, se alternan el perico ripio y la bachata, ahora acabo de oír un estribillo urbano “ klk con klk con klk” se tongonean las menores, la bulla, la chercha, el trago, ambiente psicodélico , el caos, tímpanos rotos…pero se goza…

Cada año en Semana Santa Nagua y Matanzas reciben miles de vacacionistas que atraídos por sus playas, calidad y calidez vienen a nuestros pueblos a disfrutar, a los ya tradicionales visitantes del Cibao se suman los del Bajo Yuna, Monte Plata y Santo Domingo más los moradores de las zonas rurales de esta región, se cuentan por decenas de miles las personas que acuden a los diferentes balnearios pero toda esta actividad no se traduce en oportunidades para nosotros pues no hemos sabido diseñar una estrategia que permita capitalizar esta oportunidad que se presenta año tras año.

A pesar de haber sido declarados junto al municipio de Cabrera como IX POLO TURISTICO del país mediante el decreto 199-99 seguimos “oliendo donde guisan”, el Sábado una mesa en Las Terrenas para ver cuatro artistas urbanos costaba 12,000 dólares y estaba lleno, la ocupación hotelera estaba al 100% y todos los bares y restaurantes repletos, algunos argumentan que no podemos competir con este polo turístico ni con los demás del área pero lo expresan enfocando esto como una debilidad en cambio nosotros pensamos que esa es nuestra gran oportunidad.

El problema fundamental es que de manera histórica las gestiones municipales se han enfocado en gastar no en producir, son muchas las ideas que se pueden implementar para sacarle “los chelitos” a quienes nos visitan de manera que ellos ni cuenta se den, de tal forma que al concluir el asueto esos recursos puedan ser devueltos a la ciudad en obras y servicios destinados al sector turismo en un ejercicio de gerencia y sostenibilidad, la construcción de una oferta junto al sector privado donde se incluya el ecoturismo, safaris, competencias deportivas, actividades artísticas populares y gastronómicas entre otras atraería hacia nosotros un turismo local con mayor capacidad de gasto además de que los visitantes de los polos circundantes (Las Terrenas y Cabrera) podrían ser motivados a venir dada la cercanía entre nosotros y ellos.

Estamos totalmente convencidos de que este cambio en la manera de ver las cosas y de aprovecharlas es posible y realizable en el corto plazo pero para ello se debe comenzar a trabajar desde ahora con todos los sectores involucrados, es ahora que tenemos que decidir si seguimos siendo la playa pobre de la costa norte, el patio de los macorisanos, el lugar que da todo a cambio de nada o si de verdad vamos hacer honor al destino que Dios nos reservó al dotarnos de tan maravillosos recursos naturales, de tan maravillosa gente.

Por: Arq. Geraldo Fernández