Inicio OPINION Carlos Candelario Cómo enfrentar la delincuencia juvenil

Cómo enfrentar la delincuencia juvenil

94
0

Lo primero que se debe hacer es, buscar las causas de esta situación para atacarla, en la medida que las causas vayan desapareciendo las dificultades van disminuye.
Hay que tener fe en nosotros mismos y en Dios. Esto tiene un efecto bastante positivo, porque cuando se cree en nuestras cualidades y en una fuerza sobrenatural grande y positiva, nos sentimos protegidos y respaldados. Así nos arriesgamos a realizar cosas buenas con más confianza. Si se tiene seguridad en lo que se hace se actúa con más carácter y acierto.

Las iglesias tienen que jugar un papel más activo en esto, debe de utilizar nuevas herramientas para atraer como un imán a los jóvenes. Hay que utilizar los diversos medios de comunicación audiovisual de masa para educar a los jóvenes en valores, motivándolo a la vida cristiana.

Tenemos que amarnos a nosotros mismos, esto se refleja amando a los demás. El que nada tiene nada puede dar. Somos una expresión de amor. El cantautor cubano Carlos Varela, en su canción Como un pez sin el mar nos dice “Sin amor nada es posible, sin amor nada vendrá, sin amor no somos libres, como un pez sin el mar, sin amor, sin amar.”

La juventud debe estudiar, para adquirir conocimientos, así se capacita para enfrentar esta realidad precaria que viven los jóvenes dominicanos y no dejarse salpicar por ella.

En la medida que los habitantes de un pueblo se educan, éste se desarrolla, permitiendo así una mejor calidad de vida.

¡Jóvenes estudien, esta es la única manera de salir de la verdadera pobreza!

Es importante que el joven se organice mediante los clubes y las organizaciones sociales, políticas, religiosas, culturales y deportivas. “Juventud organizada paz garantizada”

Si la juventud se organiza puede luchar por alcanzar reivindicaciones que vayan para el beneficio de la colectividad. Sólo no se puede.

Hay un factor importantísimo en esto y es la familia.

La familia tiene que ver mucho con este flagelo de la delincuencia juvenil. Hay que ir directamente a la familia, para hablarle de lo que está sucediendo con sus hijos.

Hay que fomentar los valores en la familia como el amor, la fe, la unión, la armonía y la confianza en cada uno de los miembros de la familia. Desde hace un tiempo nosotros estamos impartiendo una conferencia denominada La familia como promotora de valores en un mundo de crisis para aportar en algo en ese proceso.

Otro aspecto que es interesante es la política. Tenemos que analizar el historial, la vida, la conducta de las personas que vamos a elegir para administrar los bienes del pueblo y dirigir los destinos del país. Estas personas son las que tienen en sus manos las oportunidades de tomar medidas favorables para los jóvenes en lo social, político, económico y educativo.

El cantautor español Joan Manuel Serrat, dice de manera irónica en su canción Ciudadano “Para que sigan especulando con su trabajo, su agua, su aire y su calle la gente encantadora, los comediantes, que pocos saben de nada, ciudadanos importantes, hijos predilectos, científicos admirados quieren los poetas galardonados, intermediarios, políticos de salón y nueve de cada diez estrellas no son.”

El Estado debe fomentar una verdadera educación en valores desde la Escuela integrando a las familias y a los líderes comunitarios. Debe tener manos duras con los delincuentes, comenzando con los de arriba, el que la hizo que la pague. Así se le da un ejemplo a los jóvenes que están subiendo, para que sepan que lo malo no se hace, porque es penado por la ley de Dios y de los hombres en la tierra.

Hay que eliminar delincuentes, con esto no quiero decir que hay que matarlos, sino aislarlos, sacarlos de la sociedad, incapacitarlos para que no puedan seguir haciendo daños a personas inocentes.

El Estado debe desarrollar más fuentes de empleos, desarrollar actividades culturales, recreativas y deportes para nuestros jóvenes. Una mente ocupada en asuntos buenos, no tiene oportunidades para pensar en cosas negativas, que carcome y acaba con la vida.

Se tiene que construir mas lugares de recreación sana, para que los jóvenes vayan a expulsar toda esa energía que los caracterizan, sin tener que hacerle daño a nadie, sin cometer actos desagradables ni ingerir sustancias prohibidas.

En la policía hay que hacer una profilaxis, una limpieza, para prevenir la corrupción que se esta dando en esta institución, que es la encargada de velar por el orden y la paz de la ciudadanía. Los policías perversos beben se sacado para que no dañen a los buenos que quedan.

Es importante organizar, evaluar y equipar a la Policía Nacional, así sus miembros estarán más preparados para enfrentar a los delincuentes. Estos tienen que ser incrementados por el gobierno y mejor pagados, para así trabajar con mayor acicate y motivación.

Por Carlos Candelario. Psicopedagogo, Político, Gestor Cultural y Comunicador.